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viernes, 7 de agosto de 2009

Declaración Mapuche por la Defensa y Protección de nuestra Medicina Ancestral



Temuko mapu, pukem 2009


Desde hace más de tres años a la fecha un conjunto de organizaciones mapuche de distintos territorios del Wallmapu, que tienen en común el desarrollar un trabajo relacionado con el ejercicio y fortalecimiento de la Medicina Mapuche en nuestros propios territorios, hemos venido realizando un trabajo conjunto. Esta coordinación se ha dado sobre la base de experiencias similares en cuanto a dificultades y problemas de cada organización para el desarrollo de nuestro trabajo y, fundamentalmente en realidades comunes de cada territorio y del conjunto del Pueblo Mapuche, que en general se traduce en el serio riesgo de pervivencia en el tiempo de los Sistemas de Salud de los Pueblos Originarios y en particular del Sistema de Salud Mapuche. Lo anterior debido a la mantención de relaciones de negación y discriminación, o a lo menos, en manifiestas situaciones de contradicción que vemos en la relación de las autoridades del estado y el gobierno con los Pueblos Originarios, situaciones que vemos y sentimos se produce hasta ahora de manera constante.


Así, durante todo este proceso han sido motivo de preocupación y reflexión constante de nuestras organizaciones y autoridades temas como los siguientes:


Agua (KO). Aunque creemos es sabido, nunca estará de más recordar que el agua para los pueblos originarios posee un valor sagrado, trascendente. El agua “no está sola” dicen nuestras machi, pues existe el GEN KO o espíritu protector y dador del agua en sus diversas formas: vertientes (Wvfko), saltos de agua (Xayenko), ríos (Leufu), lagos (Lafken), mar (Lafken), lluvia (Mawvn), etc. Así entonces, la relación de las personas con este elemento será de respeto y protección. En términos médicos en el Sistema de Salud Mapuche el agua (KO) es también lawen (recurso terapéutico) indispensable según sea la enfermedad (Kuxan). Manifestamos entonces nuestra preocupación ante la implementación de políticas energéticas y productivas que han mostrado ser atentatorias con este recurso, en particular la instalación de empresas mineras y la invasión forestal que ante su indiscriminado aumento ha significado que año tras año en época estival más vertientes y cursos de agua desaparezcan afectando por una parte directamente a nuestras comunidades para su sobrevivencia económica productiva, y por otra, genere la desaparición de plantas y hierbas medicinales atentando directamente con el ejercicio y práctica de la medicina mapuche. Ante esto nos llama profundamente la atención y rechazamos la política de incentivo a las plantaciones forestales en nuestros territorios incluso al interior de nuestras comunidades que de manera oficial implementa el gobierno.


Tierra y Territorio. No es casualidad que los mayores índices de pobreza se hallen siempre en las zonas y regiones donde habitan los pueblos originarios y mapuche en particular. Así también, es una realidad reconocida que la pobreza es una de las determinantes sociales más relevantes a la hora de comprender los problemas de salud que padecen las personas. Comprendemos muy bien que todo el círculo de la pobreza que afecta y vive nuestro pueblo, tanto en el nivel rural como urbano, tiene su raíz en las reducidas extensiones de tierra a que fuimos sometidos por el estado, situación que hasta ahora no ha sido rectificada ni reparada.


En el mismo sentido, ha sido una de las conclusiones más reiteradas por parte de nuestras autoridades (machi, logko, genpin, gillatufe, entre otros) que en la actualidad existe dentro del reducido espacio territorial comunitario una aguda escases de lawen (hierbas medicinales) en la medida que cada vez más se han debido incorporar nuevos espacios para las actividades productivas, siendo estos en el mayor de los casos humedales (menoko) y bosques, situación que redunda en la pérdida o extinción del lawen.


De esta manera ejercer y practicar la medicina mapuche implica en muchos casos (por parte de nuestros especialistas) un esfuerzo no siempre al alcance de sus posibilidades pues deben hacerse de estos recursos terapéuticos (lawen), a través del mercado (compra de hierbas medicinales) y/o su búsqueda en espacios o propiedades de tierra que hoy se hallan en manos de particulares latifundistas o parques nacionales de propiedad del estado, situación que no siempre o muy pocas veces es aceptada por los propietarios, pues estos hacen valer el concepto de “propiedad privada”.


Lo anterior pone en el debate el tema del territorio y su sentido, importancia y alcance que tiene para los pueblos originarios. El concepto de territorio afortunadamente se ha ido haciendo parte de la normativa internacional relativa a pueblos indígenas. Así entonces, esperamos, exigimos que las autoridades chilenas, en el momento que corresponda, sean consecuentes y se pongan a las alturas de las discusiones y normas internacionales aprobadas y en algunos casos ratificadas por el estado chileno.


Patentamiento de los conocimientos indígenas y biopiratería. Asistimos a una época en que nuevas formas de usurpación y despojo acechan a los pueblos indígenas. No les ha bastado con la apropiación de nuestros territorios y sus recursos. Hoy van por nuestro kimvn (conocimientos y sabiduría ancestral), por el kimvn de nuestras abuelas y abuelos, por ese kimvn que se ha construido por siglos, por milenios y que hoy en la medida que se mantiene vigente porque existen personas que son portadoras y la reproducen, constituye un patrimonio cultural de nuestros pueblos.


Nuestra preocupación en esta materia queremos graficarla en un solo hecho y de reciente generación (enero de 2009), situación que atenta contra nuestra integridad y patrimonio colectivo como pueblo. Nos preguntamos y preguntamos al gobierno actual cómo es que con instrumentos jurídicos vigentes, instrumentos internacionales ratificados por el estado e Instructivos Presidenciales de por medio se produzcan situaciones como la inscripción ante el Instituto de Propiedad Industrial, dependiente del Ministerio de Economía, de productos derivados del conocimiento mapuche y rotuladas con la Marca Registra de “Secretos de la Machi” por parte de particulares. Llamamos la atención que este hecho en particular cuente además con el apoyo directo a través de recursos financieros, de instituciones estatales como la CORFO y la Universidad de la Frontera de Temuco. Acerca de esta casa de estudios nos preguntamos si para la definición de sus políticas y programas, y en específico para el apoyo de ciertas iniciativas –como la descrita- se tiene en consideración, más allá o más acá de los beneficios económicos que se crea pueda generar, la responsabilidad que les asiste en la generación de un marco de relaciones interetnicas pacíficas y de respeto al interior del territorio en el cual se halla establecida. En este mismo contexto nos preguntamos ¿cómo entender el hecho de que el gobierno en otros casos que también involucra a nuestro pueblo si haga prevalecer el “respeto al estado de derecho y la ley”? Consideramos que por lo menos debiera reconocerse la poca rigurosidad, la desatención de los organismos competentes cuando se trata de proteger derechos de nuestros pueblos y comunidades.


Decimos, que como Red de Salud Mapuche no dejaremos pasar estos atropellos a nuestra integridad y patrimonio y anunciamos que haremos uso de todos los instrumentos disponibles para proteger, resguardar y recuperar nuestros derechos.


Especialistas de la medicina mapuche. Si hoy hablamos de Medicina Mapuche es porque uno de sus elementos e instituciones fundamentales ha logrado mantenerse vigente desde tiempos inmemoriales, nos referimos a nuestros especialistas (Machi, Lawentuchefe, Gvtamchefe, Pvñeñelchefe) y por cierto todo el sistema cultural que ellos son portadores y reproductores. No podemos desconocer, más bien debemos reconocer y valorar el hecho que en la vida cotidiana muchas personas de distinto origen étnico, tanto mapuche como winka, acuden, “creen” y encuentran su bienestar y mejoría ante situaciones de enfermedad y mal estar en general, en las “manos” de la medicina mapuche y sus especialistas. Entonces, es nuestro deber recordar a quienes suelen desconocer la realidad, o pasarla por alto, que nuestros especialistas han contribuido y contribuyen diariamente a entregar salud y bienestar a muchas personas y familias. Podrán decir que no hay cifras sobre aquello, que no es posible cuantificar ese “aporte”, lo que en gran medida es cierto en la medida que en la lógica mapuche de la entrega de salud no importa el “número”, importa la persona y su mejoría. Sin embargo, no podemos dejar de decir que también podemos ver que la existencia y práctica de la medicina mapuche permite “alivianarle la carga” al sistema de salud tradicional estatal.


Así entonces, nos molesta, nos preocupa la falta de atención, de valoración de parte de la institucionalidad estatal hacia nuestros especialistas, situación que se manifiesta de muy diversas formas: es impresentable que a estas alturas nuestras machi y especialistas en general en la mayoría de los casos deban ejercer su actividad en condiciones de precariedad material extrema, reflejada en falta de espacios de atención apropiadas, en la inaccesibilidad de los caminos que llegan a sus casas, entre otras. Es atentaría contra la posibilidad de salud de muchas personas que a estas alturas no exista un reconocimiento real de la existencia de más de un sistema médico que entre otras materias permita reformular la lógica de formación de los médicos alópatas para que éstos tengan la sensibilidad, amplitud de criterio médico y la posibilidad de derivar a un kuxan (“paciente”) a otro sistema médico cuando las circunstancias lo recomienden. Debemos recordar que esto (la derivación al sistema médico winka) sí ocurre de parte de los especialistas de la medicina mapuche.


Nuestro desafío. La realidad actual, las circunstancias y contextos históricos de ayer de hoy, obligan a enmendar el rumbo. Las políticas y programas de Salud Intercultural diseñadas e implementadas por el Ministerio de Salud en los últimos 10 años en Chile han sido importante, lo consideramos un avance, pero a estas alturas definitivamente no dan el ancho para avanzar en la generación de una nueva relación de respeto, valoración y fortalecimiento efectivo de los sistemas de salud de los pueblos originarios, proceso indispensable para el establecimiento de relaciones de reciprocidad y respeto recíproco entre los diversos sistemas médicos que conviven en nuestra sociedad.


Así entonces, los problemas, dificultades y conflictos más arriba planteados de manera general, así también la existencia de nuevos modelos y experiencias de salud mapuche surgidos en diversos territorios y contextos sociales, obligan a nuestro juicio, al diseño, formulación y aprobación de parte del estado de un marco jurídico que tenga como objetivo central el reconocimiento, resguardo y fomento de los sistemas de salud de los pueblos originarios en Chile.


Ésta ha sido la principal conclusión a que las organizaciones mapuche hoy reunidas en Temuko hemos llegado hace ya tiempo. A ello nos hemos abocado en todo este proceso. Así entonces, de modo participativo hemos diseñado una Propuesta de Proyecto de Ley de Reconocimiento de los Sistemas de Salud de los Pueblos Originarios, el que presentaremos próximamente al Ejecutivo.
Con ello hemos hecho ejercicio de nuestro derecho colectivo a la participación en la definición y búsqueda de solución a nuestros propios asuntos. El derecho a la salud y derecho específico a la protección de los sistemas de salud de los pueblos indígenas es también un derecho colectivo que nos asiste y estamos dispuestos a luchar por ello.


Red de Organizaciones Mapuche para la Salud


Temuko, pukem (julio) de 2009.

Fotografía: Mapuexpress

viernes, 19 de junio de 2009

Ratificación de Tarapoto


Congreso Internacional
“Medicinas Tradicionales, Interculturalidad y Salud Mental”

Tarapoto, San Martín, PERÚ
10 de junio del 2009


En adhesión a la Declaración de Tarapoto, emitida el 17 de noviembre del 2001, y en el contexto actual de reconocimiento y reivindicación del uso de las medicinas y terapias tradicionales indígenas, promovido principalmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sus Estados Miembros, y diversas entidades gubernamentales y civiles, los abajo firmantes reiteramos:


1. Que los sistemas indígenas de salud constituyen una herencia ancestral invaluable y han contribuido de manera significativa al mantenimiento de la salud integral y la elevación de la espiritualidad humana.

2. Que los conocimientos, las prácticas y los recursos propios de los sistemas indígenas de salud son patrimonio colectivo de las naciones originarias, sin estar sujetos a las restricciones derivadas de los límites territoriales geopolíticos.

3. Que ninguna persona o entidad tiene el derecho de imponer sobre ellos esquemas de propiedad intelectual ni apropiarse indebidamente de la biota asentada en sus territorios, los remedios, las prácticas, los emblemas y cualquier otra manifestación inherente a su conocimiento tradicional.

4. Que rechazamos categóricamente el uso indebido, y la manipulación de la biota y los remedios usados por las naciones indígenas en sus sistemas ancestrales de salud.

5. Que estamos indignados y protestamos enérgicamente por la grave situación en que se hallan los pueblos originarios, dadas la pérdida de sus territorios, y el deterioro de su entorno ambiental, su cultura y su modo de vida, debidos a la ambición que prevalece sobre la posesión de sus recursos naturales y el fomento indiscriminado de su transculturación mediante la injerencia o imposición de esquemas ajenos.

6. Que tenemos la intención de fungir como facilitadores de los procesos a los cuales nos hemos abocado, que en la mayoría de los casos son además parte medular de nuestros proyectos de vida.

y nos comprometemos a:

Bregar por la integración de una Coalición Interamericana para el desarrollo, promoción y protección de los sistemas indígenas de salud ancestrales, así como contribuir con los conocimientos, las experiencias y la información para constituir un sistema interamericano de gestión de los sistemas indígenas de salud ancestrales, el cual se transforme en la referencia obligada para la obtención de insumos, y la toma de decisiones sobre el tema en la región.
Colaborar conjuntamente, mediante dicha coalición, con los gobiernos de nuestros países americanos para incidir en la definición o consolidación de las políticas públicas, acordes y con beneficio inmediato para sus usufructuarios originales, tendientes al reconocimiento, preservación, salvaguardia, y apropiación colectiva del conocimiento tradicional y los sistemas indígenas de salud ancestrales.


Buscar el acercamiento e instar a los funcionarios públicos competentes para que los acuerdos y los convenios internacionales relativos a los derechos de los pueblos indígenas y tribales sean incorporados a nuestras Cartas Magnas y legislaciones vigentes, así como legitimar la autoridad de los curanderos indígenas y sus discípulos, mujeres y hombres con profundos conocimientos sobre la salud física, intelectual y emocional. Herederos, generadores y custodios generosos de un conocimiento milenario, los curanderos indígenas han permanecido subordinados a profesionales de diversas disciplinas científicas y médicas sin la posibilidad de retroalimentación, “formal” o escolarizada y, por ende, carentes del derecho de ejercer, formar nuevos hombres y mujeres y desarrollar abiertamente su medicina sobre la base de su propia cosmovisión.

Promover la creación o fortalecimiento de espacios de colaboración equitativa, en los cuales los curanderos indígenas y sus discípulos aporten su conocimiento y experiencia, con el compromiso de los profesionales o científicos de retroalimentarlos con metodologías útiles con estricto equilibrio entre el dar y tomar.

Fomentar y facilitar el desarrollo de investigaciones científicas actualizadas sobre la efectividad y potencial terapéutico de la medicina ancestral, la cual incluye la biota, los rituales, los cantos y otras artes curanderiles con respeto a los principios éticos de la investigación en salud y los derechos de los pueblos originarios.

Promover el diálogo interdisciplinario para dar lugar a la reciprocidad entre los diversos paradigmas científicos. Esto con la intención de aportar los elementos para la validación e incorporación de la medicina indígena ancestral en los sistemas de salud vigentes.

Difundir la presente ratificación y nuestros propósitos ante las naciones indígenas, los gobiernos americanos, los organismos internacionales y cualquier medio de comunicación masiva.

martes, 5 de agosto de 2008

En San Pedro de Atacama tienen medicina ancestral


En San Pedro de Atacama optaron por complementar la salud pública con los métodos ancestrales. La atención será para miembros de comunidades indígenas y vecinos del poblado.


Alejandro Poblete Arancibia
La Estrella del Loa, 1 de agosto de 2008


El complemento de la salud pública con los pueblos indígenas se está transformando cada vez en una mayor realidad en la Segunda Región, así fue entregado en San Pedro de Atacama, el recinto de salud de medicina ancestral lickanantay y quechua "Lickana", el primero en su tipo en Chile, y que nace al amparo y apoyo económico del Servicio de Salud Antofagasta, el Programa Orígenes de CONADI y la Municipalidad del poblado favorecido.

Se trata de dos salas ubicadas en pleno corazón de la comuna altiplánica, una de ellas destinada como dispensario de hierbas medicinales y espacio de administración, mientras que la segunda está orientada a la atención de los pobladores de origen atacameño y quechua, aunque el centro también prestará servicios a la comunidad en general.
Inicialmente la sala curativa "Lickana", funcionará con la participación de seis "sanadores", provenientes de las comunidades de San Pedro de Atacama, Coyo, Río Grande, Chiu - Chiu, Lasana y Peine, quienes desempeñarán sus actividades tres veces por semana, con jornadas de ocho horas diarias.

El costo de las atenciones será financiado por los propios usuarios, previo acuerdo con el sanador, mientras que éstos recibirán una subvención. La puesta en marcha de las atenciones, programada para inicios de agosto, implicará la materialización de un modelo en el que los cultores, derivarán a sus pacientes hacia la atención pública cuando así lo estimen conveniente.

Iniciativa

Rodrigo Valenzuela, director suplente del Servicio de Salud Antofagasta, explicó que esta iniciativa se genera al interior de la Comisión Temática de Salud del Área de Desarrollo Indígena (ADI) Atacama La Grande. Además, se trata de un antiguo deseo de la Asociación de Cultores y Colaboradores de Medicina Ancestral Lickan Antay y Quechua.

jueves, 31 de julio de 2008

Antofagasta, Chile: Reconocen labor de medicina ancestral

La complementariedad de la salud pública con la salud de los pueblos indígenas se está transformando cada vez en una mayor realidad en la Región de Antofagasta. Ayer, y con la presencia de una serie de autoridades gubernamentales, comunales y población originaria, fue entregado en San Pedro de Atacama, el recinto de salud de medicina ancestral lickanantay y quechua "Lickana", el primero en su tipo en Chile, y que nace al amparo y apoyo económico del Servicio de Salud Antofagasta, el Programa Orígenes de Conadi y la Municipalidad de San Pedro de Atacama.
El Mercurio de Calama/ 31 de julio de 2008

Se trata de dos salas ubicadas en pleno corazón de la comuna, una de ellas destinada como dispensario de hierbas medicinales y espacio de administración y la segunda, orientada a la atención de la población de origen atacameña y quechua, aunque el centro también prestará sus servicios a la ciudadanía en general que así lo requiera.

Inicialmente la sala curativa "Lickana", funcionará con la participación de 6 "sanadores", provenientes de las comunidades de San Pedro de Atacama, Coyo, Río Grande, Chiu Chiu, Lasana y Peine, quienes desempeñarán sus actividades tres veces por semana, con jornadas de 8 horas diarias.

El costo de las atenciones serán financiadas por los propios usuarios, previo acuerdo con el sanador, mientras que éstos recibirán una subvención que forma parte de los 20 millones de pesos, entregados por el Programa Orígenes y Salud y Pueblos Indígenas del Servicio de Salud Antofagasta, monto que permitirá absorber paralelamente los gastos operativos de insumos, mobiliario y de transporte que demanda el proyecto.

Complementaridad y derivación

La puesta en marcha de las atenciones, programada para inicios de agosto, luego del pago a la tierra que deben realizar los cultores, implicará la materialización de un modelo en el que los cultores secundados por sus colaboradores, derivarán a sus pacientes hacia la atención pública -Consultorio u Hospital- cuando así lo estimen conveniente, derivación que también se repetirá de manera inversa para lo cual los funcionarios de salud ya han recibido una capacitación especial.

Aporte

Rodrigo Valenzuela, director del Servicio de Salud Antofagasta, explicó que la iniciativa se genera al interior de la Comisión Temática de Salud del Área de Desarrollo Indígena (ADI) Atacama La Grande y como una antigua y sentida aspiración de la Asociación de Cultores y Colaboradores de Medicina Ancestral Lickan Antay y Quechua, agrupación que consiguió ante el Consejo Municipal y en calidad de comodato por 10 años, las dependencias de la antigua posta de la comuna, la que fue remodelada con un costo que superó los 8 millones, también financiados por el propio Programa Orígenes y ejecutado por el municipio local.

Destacó que la constitución de la sala curativa "Lickana", no es sino una prueba más del compromiso del Gobierno de la Presidenta Bachelet y del propio Ministerio de Salud por contribuir al mejoramiento de la situación de salud de la población indígena, a través de la implantación de un modelo con un enfoque intercultural que complemente la medicina ancestral y la salud pública, con un marcado énfasis en la participación activa de los pueblos originarios.

La alcaldesa de la Municipalidad de San Pedro de Atacama, Sandra Berna Martínez agradeció a la madre tierra y a los cerros de la comuna por este significativo día donde se integran la salud occidental con la ancestral. "Hoy la municipalidad otorga un espacio para el desarrollo de la medicina ancestral por nuestros cultores licanantay y quechuas en beneficio de los vecinos de la comuna y también de la Segunda Región. Mis felicitaciones a todos, hoy empezamos de cero donde ambas culturas se complementan en buena hora", concluyó.

En tanto, el coordinador del Programa Orígenes, Justo Zuleta Santander manifestó que "Lickana" implica un reconocimiento a los conocimientos de los abuelos "y además permitirá perpetuar tradiciones que por generaciones han sanado a los pueblos andinos".