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martes, 22 de septiembre de 2009

Arica- Chile: ¡Jallalla! Primer parto a la manera aymara en Maternidad del Hospital “Dr. Juan Noé”

22/09/2009

A las 2:54 de este lunes 21 de septiembre nació el tercer hijo de Rosa Marina Cruz Aquino y Segundino Quispe Alvarado. A diferencia del resto de los nacimientos que registró la Maternidad del Hospital Juan Noé de Arica, el parto de Rosa fue el único que no tuvo lugar en los pabellones hospitalarios.Su hijo nació “como en su casa”, tal como lo promovió el proyecto “Utasanjam usuña” del Programa de Salud y Pueblos Indígenas y del Sistema Chile Crece Contigo del Servicio de Salud Arica, convirtiéndose así en el primer parto vertical que registra la Maternidad de Arica.

El niño, que pesó 3 kilos 360 gramos y midió 49 centímetros, inauguró así la sala intercultural de parto, una de las iniciativas de Salud enmarcada en los procesos que se viven en la Región de Arica y Parinacota, y que buscan respetar la cultura, en este caso la forma de vivir el embarazo y el parto de las familias aymara.


PARTO NATURAL


Rosa tomó la decisión cuando supo en el Consultorio “Iris Véliz” que había una alternativa parecida al parto en casa, que le evitaría los procedimientos ajenos a su costumbre. De hecho, según cuenta la matrona Ester Quispe, encargada del proyecto en la Maternidad, y quien estuvo presente en este parto junto a su colega Silvia Alfaro, “Rosa no fue sometida ni a sueros, ni oxitocina para dilatar, ni tampoco necesitó la peridural u otros anestésicos y su parto fue mucho más rápido que los atendidos habitualmente”.


A Rosa la alternativa le permitió elegir la posición que más le acomodó para dar a luz y -especialmente importante- contar con el apoyo de su madre, la señora Paulina Aquino, quien también ofició de partera con los dos primeros hijos de Rosa, hoy de 13 y 15 años, quienes nacieron en su casa. “Tenía miedo de ir al hospital, pero me confié en que me acompañaría mi mamita, y me vine anoche en la ambulancia que me fue a buscar”, tal como se coordinó desde el Programa de Salud y Pueblos Indígenas.


En horas de la mañana la primera familia aymara atendida en la Sala Intercultural de Parto de la Maternidad, recibió la visita de la directora del Hospital Juan Noé, Magdalena Gardilcic, quien les entregó su saludo y se interiorizó acerca de la salud del recién nacido y su madre.Madre y abuela estaban felices, junto a Segundino Quispe, el padre, quien preparó la vianda con la comida tradicional tras el parto: “sopa de quinoa, carne seca y chuñito sin sal ni condimentos, para que no hinche”, nos dice este inmigrante boliviano, quien trabaja en la agricultura y que llegó a Arica junto a los suyos hace cinco años desde Oruro, Bolivia.



HITO

Simi Jiménez, encargada del Programa de Salud y Pueblos Indígenas subrayó que “esta primera experiencia confirma la necesidad de tener un espacio que entregue la privacidad y las condiciones para que las familias aymara puedan tener una atención del parto conforme a su cultura”. Felicitó además al equipo de la Maternidad que permitió que el programa se llevara a cabo y resaltó que “este momento confirma que los equipos de salud pueden trabajar con personas que tienen otro conocimiento para atender el parto”.

La matrona Ester Quispe explica por su parte que “fue la madre de Rosa quien la preparó con su faja y su cintillo, y le dio masajes intermitentes, hasta que llegó el momento preciso. Yo había visto partos similares en video, pero es distinto vivirlo. Además es tan satisfactorio darse cuenta que puedes aprender cosas de ellos. La naturaleza es sabia y mientras menos cosas se ocupen, mejor”. Evidenciando su alegría, señala, “estamos contentas por acompañar no sólo a una mujer sino a una familia, respetando su identidad cultural”. Mientras tanto Rosa y su familia animan a otras mujeres a que se informen como ella lo hizo y pidan esta forma de atención.


Fuente: Servicio Salud Arica.

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jueves, 16 de abril de 2009

LA PARTERA


Con más de 45 años de oficio, Reina trae al mundo a bebés según la tradición aymara.
Viernes 10 de abril de 2009
Por Rossana Chávez / La Nación


Ya está todo dispuesto para el parto. Reina Cáceres (64) sabe, sólo con mirar a la embarazada, que ya es hora de dar a luz. El pulso de la futura mamá está acelerado y la "guatita" ya ha bajado lo suficiente. Los nervios de la madre y su familia le son más que conocidos.


Para que todo salga bien, la madre debe haber seguido al pie de la letra todos sus consejos. Tomar mucho té caliente de canela, orégano, albahaca o simplemente café, tener siempre, pero siempre, la "guatita" abrigada, ya sea con mucha ropa o con paños tibios. "Si ella no se cuida la guatita se puede pasar de frío y la guagüita puede salir con problemas a los riñones o hígado", asegura Reina, quien lleva más de 45 años trabajando como partera.


Este cuidado incluye dejar de bañarse todos los días. Lo recomendable es -asegura- hacerlo día por medio durante los nueve meses de gestación, asumiendo que tampoco se debe hacer fuerza ni trabajar en exceso.


Una de las complicaciones que puede tener un embarazo es que el bebé no venga en la posición adecuada, lo que se puede determinar desde los seis meses. Pero como Reina dice tener un don entregado por Dios, sin mayores problemas puede girar al bebé de posición, colocando su mano sobre el vientre de la madre sin que ello cause dolor o incomodidad para la mamá.


Si todos sus consejos fueron tomados y realizados al pie de la letra, la mujer está lista para tener a su bebé sin problemas. Así lo comprobó por 45 años, cuando como partera recorría su Coscaya natal y sus alrededores -como Pica y Huara- entrando a las casas de quienes la llamaban para que trajera al mundo a sus hijos. Gracias a la fama que obtuvo, fueron muchos los llamados y visitas que le hicieron los encargados del programa Orígenes, que buscaba formas de recuperar las tradiciones de pueblos originarios, en este caso, el aymara.


Aunque se negó por un tiempo, Reina finalmente aceptó llevar su oficio al hospital de Iquique, para así entregar -a quienes se inscriban en una lista- la posibilidad de tener un parto según las creencias de su pueblo, conocimiento que no heredó de su madre ni de algún familiar, simplemente "de Dios".


Ahora, entra a las salas de parto junto a una matrona o un doctor, donde la madre es ubicada en la posición más cómoda para empezar el parto, generalmente sentada o "en cuclillas". Además de asistirla, se preocupa de cuidar su privacidad y entregarle mucha confianza y atención a sus pacientes, que es -asegura- lo que marca la diferencia con el parto común. "Las personas del interior nos preocupamos mucho de nuestra privacidad y de nuestro cuerpo", asegura Reina. Por eso lo ideal es que en la sala haya la menor cantidad de gente posible, sostiene.


Ya lleva cinco años en el hospital y aunque el programa Orígenes está en pausa, se están reorganizando para reanudarlo idealmente el próximo mes. Así los 250 bebés que Reina ha ayudado a nacer seguirán aumentando, mientras ella sigue estando orgullosa de rescatar parte de las tradiciones indígenas del norte.
Fotografía: La Nación

miércoles, 18 de febrero de 2009

Servicio de Salud Arica promueve parto humanizado con pertinencia cultural


A través del proyecto “Utasanjam usuña/ Nacer como en nuestra casa”:

Yanett Fuentes, periodista PESPI-SSA.

Instalar un modelo humanizado de atención del parto, que respete las necesidades culturales de las mujeres que se atienden en la maternidad del Hospital Juan Noé, constituye el objetivo medular de un nuevo proyecto impulsado por el Servicio de Salud Arica.

La iniciativa surgida al alero del Programa de Salud y Pueblos Indígenas, reunió durante dos días a las y los matrones de la red asistencial de la región, en un taller de capacitación el que incluyó la presencia y demostraciones prácticas de parte de especialistas aymara como la partera (usuyiri) Fausta Pairo, y Julia Huanca (qulliri o médico aymara), quienes expusieron acerca de las técnicas que ofrece su tradición ancestral para atender el nacimiento.

El proyecto, denominado “Utasanjam usuña/Nacer como en nuestra casa”, ofrecerá a las gestantes aymara una atención que respete sus costumbres, incluyendo el parto vertical. Así como la disminución de procedimientos invasivos, y una excesiva instrumentalización, muchas veces innecesarios. En este sentido la directora del Servicio de Salud Arica, Carolina Asela resaltó que la iniciativa permitirá ver y recuperar el momento del nacimiento como un acto natural, ya que se ha estado viendo como una enfermedad, lo que no es así de ninguna manera”.

Simi Jiménez, encargada del programa Salud y Pueblos Indígenas resaltó que la iniciativa tiene como objetivo primordial el instalar una forma distinta de relacionarse entre los equipos de salud y las usuarias. La profesional junto a la matrona Ester Quispe, encargada del proyecto, resaltaron que se espera, entre otras metas, disminuir el temor al parto hospitalario por parte de las mujeres rurales, así como reconocer y recuperar a las y los parteros aymara.

El nuevo modelo de atención, que representa un retorno al parto natural, estará igualmente disponible para todas las mujeres que se interesen, y considera orientación y acompañamiento desde la atención primaria en los consultorios. La iniciativa implica además contar con la presencia del padre en el momento del parto, así como alguna partera o partero (usuyirinaqa) de confianza de la familia, en el caso de las usuarias aymara. Para ello ya se está habilitando una sala intercultural, con el mobiliario y los implementos pertinentes, así como la disponibilidad para el uso de hierbas calientes y el consumo de sopa de quínoa, favorable a la lactancia.

Como expositores invitados a la jornada estuvieron René Castro Santoro, médico jefe del Programa de la Mujer de la Subsecretaría de Salud Pública, así como Norma Aguilera Álvarez, matrona y terapeuta holística. Esta última reseñó su experiencia con culturas originarias en Brasil y Bolivia, e invitó a conocer y respetar la mística de cada pueblo, de cuya sabiduría se ha nutrido la humanidad.

Castro Santoro planteó en tanto que “la forma en que nacemos tiene un impacto sobre toda la vida futura”. En este sentido resaltó la necesidad de escuchar lo que nos dice la cultura aymara, y los pueblos originarios en general, que dan una importancia fundamental al momento de nacer y se planifican como familia para ese momento.

Según lo expuesto por Castro “la violencia de una sociedad es 100% predecible en base al grado de vínculo físico-afectivo en la relación madre-hijo”. De allí entonces la importancia en dar este vuelco, que incluye la presencia activa del padre y el respeto a la cultura originaria. Castro resaltó que si bien Chile exhibe cifras positivas en salud materno-infantil y natalidad, nos encontramos atrasados respecto a otros países de Latinoamérica respecto de la calidad en la atención, tema que hoy la Reforma de Salud y el programa Chile crece contigo, plantean revertir para “ofrecer la mejor calidad de vida posible a los nuevos ciudadanos desde antes de su nacimiento”.

Otros elementos del proyecto

Antes del parto:
- No se realizará enema evacuante (lavados) ni corte de vello púbico a la embarazada.
- La ducha previa al parto será con agua caliente.
- La mujer podrá ser acompañada de preferencia por su pareja u otra persona de su elección.
- La usuyiri (para las mujeres aymara) ingresará a la sala para apoyar a la mujer durante el trabajo de parto y el nacimiento.
- En Emergencia de la Maternidad se evaluará en conjunto entre matrona u obstetra y usuyiri, los casos de riesgo para participar de esta modalidad.
- Se estimulará el caminar libremente y se respetará la posición que la mujer elija en su parto.

En el trabajo de parto:
- La vigilancia del trabajo de parto estará a cargo de la matrona de turno mediante la auscultación con detector de latidos cardiofetales.
- Se ofrecerá mates calientes para apoyar el proceso de dilatación de acuerdo a la medicina tradicional aymara.
- El/la usuyiri realizarán masajes u otras técnicas para alivio del dolor y progreso de la dilatación.

Etapa de apego:
- En el recién nacido sano la atención inmediata se postergará al menos 30 minutos a fin de promover el apego precoz y la lactancia materna.

viernes, 23 de enero de 2009

* Medicina tradicional en Hospital de Cuetzalan disminuye muertes maternas



-- Modelo de atención será estudiado por Universidad de NY

Por Kara Castillo/corresponsal

Puebla, Pue., 23 enero 09 (CIMAC).- Gracias a la
incorporación de parteras indígenas y chamanes
tradicionales como agentes de salud, el Hospital
Integral de Cuetzalan con Medicina Tradicional
logró disminuir súbitamente a índice cero la muerte materna (MM).

El favorable hecho será estudiado por al
Universidad de Nueva York, mediante un acuerdo
académico entre la Universidad Popular Autónoma
de Puebla (UPAEP) y, probablemente, la Secretaría de Salud.

Juan Manuel Tetilta Munive, coordinador Estatal
de Investigación y Coordinador de Internado de
pregrado en los Servicios de Salud del Estado de
Puebla, y docente en la UPAEP, trabajará en
coordinación con Yumari Ruiz, coordinadora
académica en la Universidad de Nueva York en el
seguimiento del desarrollo de la
Interculturalidad en el hospital integral con
medicina tradicional de Cuetzalan, Puebla.

Aunque en Puebla actualmente funcionan 5
hospitales integrales con medicina tradicional:
Cuetzalan, Ayotoxco, Huehuetla, Coxcatlán y
Tulcingo del Valle, con un modelo médico que
consiste en desarrollar un espacio donde exista
la medicina alópata y la tradicional, otorgados
por terapeutas tradicionales especialistas en
herbolaria, Cuetzalan ha constituido el modelo
más exitoso pues, por ejemplo, después de 8 años
de aplicación, las muertes maternas
desaparecieron en un municipio que despuntaba en
las estadísticas por sus elevadas tasas.

INTERÉS DE LA UNIVERSIDAD DE NY

Tetitla Munive asegura que uno de los intereses
que despertaron este acercamiento por parte de la
universidad americana fue el esfuerzo que se
hacía para repatriar a Puebla los cadáveres de
personas originarias de esta entidad, pero que
habían muerto en Estados Unidos. El interés por
la vida, la muerte, los ritos mortuorios, la
concepción del cuerpo, el espíritu y la salud en
este estado son desde entonces parte del esfuerzo
académico de la Universidad neoyorquina,
considerada entre las mejores y más prestigiosas
instituciones de investigación de Estados Unidos.

Entre sus egresadas y egresados se registran 23
Premios Nobel, 9 ganadores de la National Medal
of Science, 12 Premios Pulitzer, 19 Premios de la
Academia (más que ninguna otra universidad del
mundo) y muchos becarios de las fundaciones MacArthur y Guggenheim.

Antonella Fagetti, antropóloga investigadora del
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
apuntó que en la medicina tradicional se
condensan el pensamiento empírico/racional/lógico
y el pensamiento mágico/simbólico/mitológico que
distinguen a las prácticas terapéuticas, desde
las propiedades curativas de las plantas hasta
los complejos rituales terapéuticos.

"Es increíble cómo un elemento que conforma la
medicina tradicional ocupa un lugar específico
dentro del sistema, es decir, tiene una función
propia que remite a la etiología de las
enfermedades y a los principios de su curación", dice.

Aunque el protocolo está terminado, el acuerdo
entre las entidades de salud e investigación
podría firmarse en los próximos meses. Este
proyecto surgió en respuesta a la necesidad de
comprender programas enfocados a fomentar la
interrelación oficial entre distintas culturas
médicas se materializan al nivel local.

A pesar que la medicina tradicional ha ganado
legitimidad sin precedente al nivel nacional e
internacional, ha habido pocas investigaciones a
profundidad acerca de cómo se están traduciendo
las políticas interculturales en proyectos concretos y actuales.


ALOPATÍA Y TRADICIÓN

Esta investigación pretende ofrecer una mirada
profunda a los avances que se han logrado en el
cuidado de embarazadas y neonatales como
resultado de los vínculos entre los servicios de
salud y las parteras, al igual a delinear las
tensiones que persisten en esta relación.

Para Tetila la medicina tradicional ha resuelto
exitosamente desde siempre muchos de los
problemas de salud de personas de todas las
edades y sigue hoy en día atendiéndolas.

"Curanderos, chamanes y parteras se han entregado
a la labor de brindar salud y bienestar. La
importancia de su trabajo es indiscutible y
cautamente ésta ha sido reconocida por el estado
que ha implementado nuevas políticas de salud que
toman en cuenta su gran labor", dijo.

"En las últimas décadas no sólo se han construido
casas de salud, clínicas y hospitales para dar
atención a la población de escasos recursos que
habita las localidades más alejadas de las
cabeceras municipales en todos los estado del
país, capitalizando esta riqueza que ahora será
compartida con nuestros hermanos norteamericanos", afirmó.

09/KC/GG

jueves, 18 de diciembre de 2008

Impulsa Salud programa “parto vertical” en Oaxaca


El Imparcial 18/12/2008


Los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) implementarán en hospitales comunitarios de la entidad a partir del próximo año, el programa piloto “Parto Vertical”, informó el subdirector de general de Innovación y Calidad, Marcelo Noguera Sánchez.


Durante la inauguración del curso “Atención del parto humanizado, vertical e indígena”, el funcionario resaltó que mediante esta estrategia se conjunta la sabiduría ancestral y los avances médicos alópatas.


Esto indicó, como parte del esfuerzo que el gobernador Ulises Ruiz Ortiz y el secretario de Salud Martín Vásquez Villanueva, realizan para brindar atención con calidad y calidez, así como prevenir la mortalidad materna.


Explicó que se busca que tanto médicos como parteras conjunten sus conocimientos para un alumbramiento vertical, ya que esta forma se ha utilizado desde tiempos ancestrales en las comunidades.


Añadió que entre las ventajas se encuentra que la mujer tendrá la oportunidad de decidir libremente entre la atención que brinda un hospital y el proceso de medicina tradicional.


Por su parte, el subdirector de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural de la Secretaría de Salud federal, Vicente Vargas Vite, apuntó que una de las principales problemáticas que se presentan en las zonas urbanas, es que las mujeres enfrentan miedo ante el parto.


Señaló que el temor se presenta debido a que consideran el embarazo como una enfermedad y el alumbramiento como un riesgo para su propia vida, por lo que reiteró que ambas condiciones forman parte de la naturaleza de las mujeres.


En su oportunidad, la partera tradicional indígena, Enriqueta Contreras apuntó que el bloqueo emocional por el nerviosismo o el trato deshumanizado, puede ocasionar complicaciones.Ante ello, resaltó la ventaja de dar a luz de forma vertical, a lo que se añade un trato espiritual y con sentimientos, ya que el cuerpo es energía.


Detalló que parir hincada es una posición natural y evita complicaciones, además de los cuidados durante el embarazo a la hora del parto es importante brindarle a la mujer seguridad, valor y respeto, esto origina a que todo llegue a buen término.


martes, 29 de julio de 2008

MEXICO: Ley de Salud obliga a reconocer y certificar a parteras indígenas


Por Gustavo González L. y Guadalupe Gómez Q.

México, 28 julio 08 (CIMAC).- De aplicarse la modificación al Artículo 64 de la Ley General de Salud, realizada por la Cámara de Diputados en marzo pasado, miles de parteras indígenas de 12 entidades del país, que atienden cada año a 370 mil mujeres en comunidades rurales e indígenas, tendrán reconocimiento, acceso a la educación, atención y certificación.

Serán las autoridades sanitarias quienes por obligación establecerán los mecanismos para la educación, reconocimiento, atención y certificación de las parteras, quienes auxilian a otras mujeres en localidades donde la muerte materna es un fenómeno persistente.

La acción de las autoridades sanitarias en apoyo a las parteras es trascendente pues, de acuerdo con un informe de los avances de los Objetivos de Desarrollo del Milenio sobre mortalidad materna en México, dado a conocer en 2005, el 75 por ciento del total de las defunciones maternas se concentra en 12 entidades con los niveles más altos en los estados del centro y del sureste mexicano, con población mayoritariamente indígena.

Datos oficiales indican que en Guerrero la tasa de muerte materna es de 70, pero en las zonas indígenas es de 283. En Chiapas, mientras su tasa de muerte materna es de 70, en las zonas indígenas de la entidad es de 110; y en Oaxaca, la tasa estatal es de 58, que contrasta con la de 120 en sus zonas indígenas.

Esto significa que las mujeres que habitan en municipios predominantemente indígenas tienen poco más del doble de riesgo de morir por una causa materna que las mujeres que habitan en municipios no indígenas.

PARTERAS EN ACCIÓN

La importancia de las parteras rurales radica en el número de mujeres embarazadas que atienden pues, de acuerdo con cálculos gubernamentales, cada una de ellas se encarga al menos de seis partos anuales.

En 2005, la Secretaría de Salud reportó la existencia de 22 mil parteras, misma que atienden cada año a 370 mil mujeres, curan a las familias y aconsejan sobre planificación familiar en lugares donde ningún médico llega, señala un estudio de la dependencia.

Con base en la Encuesta Nacional de Fecundidad y Salud de México, en las comunidades menores de dos mil 500 habitantes, el 44.5 por ciento de los partos son atendidos por parteras y en poblados de dos mil 500 a veinte mil habitantes la atención que ofrecen es del 23.7 por ciento.

En varias entidades del país, las parteras tradicionales indígenas están organizadas en agrupaciones locales, regionales o estatales. Tan solo en Chiapas, el Consejo Estatal de Médicos y Parteras Indígenas Tradicionales de Chiapas aglutina a diez organizaciones regionales.

En Veracruz, de las 700 mujeres identificadas como parteras rurales en regiones indígenas, 300 de ellas se encuentran adheridas a las 11 organizaciones de médicos tradicionales indígenas de la sierra de Zongolica, las cuales trabajan en coordinación con la Secretaría de Salud y el sistema IMSS Oportunidades (Cimacnoticias, 31 enero 06) .

Y en Oaxaca, con alta presencia de población indígena, las autoridades sanitarias de la entidad calculan que hay alrededor de 800 parteras, aunque no se sabe con certeza el número exacto de mujeres que atienden a otras mujeres en su proceso de embarazo, parto y puerperio.

En esa entidad, las parteras están también agrupadas en organizaciones como Ticime (parteras, en náhuatl), que desde 1991 sirve como punto de encuentro para intercambiar entre ellas sus conocimientos, pero también para vincularse con otras asociaciones que fomenten su desarrollo.

RECONOCIMIENTO

La tarea de las parteras en comunidades rurales e indígenas es valorada y respetada desde la época prehispánica. Pero desde otros ámbitos, el proceso de reconocimiento a estas mujeres ha ido avanzando poco a poco entre la población y entre las instituciones de salud.

Ejemplo de ello es el proceso de formación y certificación de parteras en el Distrito Federal, Campeche, Morelos, Michoacán, Yucatán y San Luis Potosí, conforme a los lineamientos de las normas técnicas respectivas, llevado a cabo por el Consejo de Normalización y Certificación de Competencia Laboral de la Secretaría de Salud, según un documento sobre avances del Plan Nacional de Salud 2001-2006, publicado en la página web del Consejo Nacional de Salud.

Durante ese proceso, dice el documento, en 2005 se capacitó a 43 evaluadores y se evaluó a 866 parteras tradicionales, de las cuales 668 lograron su certificación. La meta era “lograr certificar con estos criterios a todas las parteras tradicionales registradas en el país, lo que permitirá mejorar la calidad de la atención materna en áreas rurales dispersas y marginadas”.

En forma paralela, organizaciones de la sociedad civil brindan apoyo a las parteras. En 2002, por ejemplo, Ticime recibió un donativo de la asociación civil Semillas para realizar un proyecto de educación para la detección de riesgo durante el embarazo, parto y posparto, con un grupo de parteras indígenas ikoods o huaves en San Mateo del Mar, Oaxaca. Y en 2007 Semillas le otorgó otro donativo para que se formara en desarrollo de recursos, como parte de su proceso de fortalecimiento institucional.

NUEVO APOYO

Ahora, por ley, los organismos de salud deberán apoyar, capacitar y dar formación a través del reconocimiento oficial de una certificación. Aún más, se habla de la aportación de recursos económicos por parte de las instituciones de salud federal, estatal y municipal.

Con la modificación a la Ley General de Salud, señaló la diputada Maricela Contreras Julián, presidenta de la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados, se busca una mejor armonía entre la comunidad y se deberán atender --como marca la Constitución en su Artículo 2, fracción 3ª del Apartado B-- las carencias de los servicios de salud que tienen los pueblos indígenas y que repercuten en las altas tasas de muerte materna.